Sr.: Norberto Bonino:
Le escribo la presente para contarle que anoche estuve presenciando el partido de básquet que se disputó en “El Coloso del Parque”, entre el local el “poderoso” Asociación Atlética Banda Norte y la “cenicienta”, Gorriones Rugby Club, partido que corresponde a la disputa de los play-off del torneo apertura de la Asociación Riocuartense de Básquetbol. Resultó un partido muy disputado y friccionado (se cometieron casi 60 faltas entre ambos equipos), en donde se impuso el local, haciendo prevalecer el mayor bagaje técnico individual por sobre la precisa y bella táctica desplegada por su rival, que trató de contrarrestar la intensidad de juego de Banda Norte, logrando en algunos pasajes hasta superarlo en el juego, no así en el tanteador, que fue hasta el final para el local.
Dejando de lado la crónica deportiva, el verdadero motivo que me impulsó a escribir estas líneas, es lo que pasó fuera de la cancha, más precisamente en la mesa de control, la cual estaba compuesta por jugadores de las divisiones inferiores del club local, no contando con ningún integrante del club visitante (mal hecho). En determinado momento del segundo tiempo, no le anotaron 2 puntos a Gorriones, (esto corroborado por gente del club que sentados al lado mío confeccionaban una planilla para las estadísticas de su equipo) cuando miro para la mesa de control, noto que uno de sus integrante manipulaba un teléfono celular, al mismo tiempo los otros integrantes conversaban entre ellos y se sonreían permanentemente, es decir un verdadero jolgorio. Los dos puntos nunca se le restituyeron, consultado con uno de los árbitros, me dice que el había corroborado que estaba bien el anotador. Más allá del faltante de puntos, (luego se agregó un punto más, es decir en total tres) me parece una falta de respeto que los integrantes de una mesa de control de un partido en un campeonato que otorga plaza para jugar el campeonato provincial de clubes, esté conformada por adolescentes, que no dudo tengan toda la capacidad para hacerlo, pero no la responsabilidad y seriedad para esta tarea. Es de señalar que uno de los jueces del partido, advirtió a la persona que manejaba el teléfono celular, para que dejara de hacerlo.
Un párrafo aparte para los árbitros; hicieron loables esfuerzos para “sacar” un partido “chivo”, tal como se presentaba, pero carecieron de la capacidad técnica para diferenciar el juego intensísimo que proponía el local, de las faltas cometidas, que fueron muchísimas (ya comenté, un total de casi 60 faltas sancionadas) y muchas no sancionadas, dejando que se produjera un juego en el que prevalecía el “me la das, te la devuelvo”, haciendo que el hartazgo por las faltas no sancionadas, llevara al otro equipo al desquite. Esto en alguna medida, no dejó ver, por momentos, el puro juego, que se desarrolló entre dos equipos bien manejados tácticamente desde sus bancos, parecía por momentos un juego de ajedrez, yo muevo una pieza, vos movés otra. Por eso es lamentable que a veces el accionar de los árbitros, afeen un juego bonito.
Por otro lado, hay que destacar el comportamiento dentro del campo de juego de todos los actores del partido: técnicos, jugadores, árbitros, que más allá de alguna discusión por uno u otro fallo, no pasó de eso, siendo además muy destacada la predisposición de uno de los jueces más que el otro, de explicar cuando le era requerido, cada uno de sus sanciones, a los técnicos, jugadores y hasta a integrantes del público.
Como conclusión, veo que el básquetbol de Río Cuarto, no va por buen camino, la prueba es que hace mucho tiempo que no se obtienen buenos resultados en divisiones mayores del básquet masculino a nivel provincial y ya hace mucho tiempo que no aparecen los Arese, Titarelli, Barlasina, etc., y además, ¿sería mucho pedir que se tratara de, por lo menos en las instancias finales, poner por parte de la ARB observadores neutrales (que pueden ser dirigentes de otros clubes) que hagan las veces de veedores de la mesa de control y del cometido de los árbitros, como una especie de comisario técnico?. Me parece que estoy pidiendo demasiado, mientras tanto el básquetbol de Río Cuarto, en mi humilde opinión, se va muriendo...
Sin otro particular y quedando a su entera disposición, le saludo atentamente, autorizando, si Ud. así lo desea, a difundir, comentar y/o publicar estas líneas o a desecharlas, según le parezca aporten algo o no, al bien de nuestro querido juego, el de la colorada con mechas rubias, como dice en sus relatos.
Ruben Peroni
Le escribo la presente para contarle que anoche estuve presenciando el partido de básquet que se disputó en “El Coloso del Parque”, entre el local el “poderoso” Asociación Atlética Banda Norte y la “cenicienta”, Gorriones Rugby Club, partido que corresponde a la disputa de los play-off del torneo apertura de la Asociación Riocuartense de Básquetbol. Resultó un partido muy disputado y friccionado (se cometieron casi 60 faltas entre ambos equipos), en donde se impuso el local, haciendo prevalecer el mayor bagaje técnico individual por sobre la precisa y bella táctica desplegada por su rival, que trató de contrarrestar la intensidad de juego de Banda Norte, logrando en algunos pasajes hasta superarlo en el juego, no así en el tanteador, que fue hasta el final para el local.
Dejando de lado la crónica deportiva, el verdadero motivo que me impulsó a escribir estas líneas, es lo que pasó fuera de la cancha, más precisamente en la mesa de control, la cual estaba compuesta por jugadores de las divisiones inferiores del club local, no contando con ningún integrante del club visitante (mal hecho). En determinado momento del segundo tiempo, no le anotaron 2 puntos a Gorriones, (esto corroborado por gente del club que sentados al lado mío confeccionaban una planilla para las estadísticas de su equipo) cuando miro para la mesa de control, noto que uno de sus integrante manipulaba un teléfono celular, al mismo tiempo los otros integrantes conversaban entre ellos y se sonreían permanentemente, es decir un verdadero jolgorio. Los dos puntos nunca se le restituyeron, consultado con uno de los árbitros, me dice que el había corroborado que estaba bien el anotador. Más allá del faltante de puntos, (luego se agregó un punto más, es decir en total tres) me parece una falta de respeto que los integrantes de una mesa de control de un partido en un campeonato que otorga plaza para jugar el campeonato provincial de clubes, esté conformada por adolescentes, que no dudo tengan toda la capacidad para hacerlo, pero no la responsabilidad y seriedad para esta tarea. Es de señalar que uno de los jueces del partido, advirtió a la persona que manejaba el teléfono celular, para que dejara de hacerlo.
Un párrafo aparte para los árbitros; hicieron loables esfuerzos para “sacar” un partido “chivo”, tal como se presentaba, pero carecieron de la capacidad técnica para diferenciar el juego intensísimo que proponía el local, de las faltas cometidas, que fueron muchísimas (ya comenté, un total de casi 60 faltas sancionadas) y muchas no sancionadas, dejando que se produjera un juego en el que prevalecía el “me la das, te la devuelvo”, haciendo que el hartazgo por las faltas no sancionadas, llevara al otro equipo al desquite. Esto en alguna medida, no dejó ver, por momentos, el puro juego, que se desarrolló entre dos equipos bien manejados tácticamente desde sus bancos, parecía por momentos un juego de ajedrez, yo muevo una pieza, vos movés otra. Por eso es lamentable que a veces el accionar de los árbitros, afeen un juego bonito.
Por otro lado, hay que destacar el comportamiento dentro del campo de juego de todos los actores del partido: técnicos, jugadores, árbitros, que más allá de alguna discusión por uno u otro fallo, no pasó de eso, siendo además muy destacada la predisposición de uno de los jueces más que el otro, de explicar cuando le era requerido, cada uno de sus sanciones, a los técnicos, jugadores y hasta a integrantes del público.
Como conclusión, veo que el básquetbol de Río Cuarto, no va por buen camino, la prueba es que hace mucho tiempo que no se obtienen buenos resultados en divisiones mayores del básquet masculino a nivel provincial y ya hace mucho tiempo que no aparecen los Arese, Titarelli, Barlasina, etc., y además, ¿sería mucho pedir que se tratara de, por lo menos en las instancias finales, poner por parte de la ARB observadores neutrales (que pueden ser dirigentes de otros clubes) que hagan las veces de veedores de la mesa de control y del cometido de los árbitros, como una especie de comisario técnico?. Me parece que estoy pidiendo demasiado, mientras tanto el básquetbol de Río Cuarto, en mi humilde opinión, se va muriendo...
Sin otro particular y quedando a su entera disposición, le saludo atentamente, autorizando, si Ud. así lo desea, a difundir, comentar y/o publicar estas líneas o a desecharlas, según le parezca aporten algo o no, al bien de nuestro querido juego, el de la colorada con mechas rubias, como dice en sus relatos.
Ruben Peroni