Liderados por Anthony Davis, los de Frank Vogel tuvieron una actuación defensiva sublime y se impusieron a los de Erik Spoelstra por 102-96 para quedar con ventaja de 3-1 en las Finales. Los angelinos tendrán tres oportunidades para coronarse campeones.
Fuente :Juam Estevez
Si alguien quisiera representar con un ejemplo lo que significa una defensa de campeón podría acudir a los últimos minutos de este cuarto partido entre Lakers y Heat, en el cual los dirigidos por Frank Vogel dieron una verdadera lección en el campo propio, cerrando absolutamente todos los caminos del ataque de Miami. Los Angeles defendió muy bien durante todo el encuentro, pero en un desenlace apretado logró elevar un paso más su rendimiento, para terminar imponiéndose por 102-96 y quedar 3-1 arriba en las Finales. Lo "de campeón" todavía está de más, pero... en principio habrá que esperar al viernes para el quinto duelo.
En el centro de ese enorme trabajo defensivo apareció la figura de Anthony Davis, quien luego de un mal tercer partido, volvió a potenciar su caso como el MVP de esta serie. El ex Pelicans tuvo un rendimiento normal (para su nivel habitual) en ataque, finalizando con 22 puntos y un 8-16 de cancha. Pero en el campo propio demostró porque es considerado uno de los jugadores de mayor impacto de la competencia, haciendo un poco de todo.

Vogel sorprendió en el inicio con una decisión poco esperada: colocó a AD como defensor primario de Jimmy Butler, quien recordemos venía de anotar 40 puntos el domingo pasado. Si bien los Lakers cambiaron ante cada pick con el ex Philadelphia, Davis contribuyó en esa asignación, dejando a Butler en 22 puntos y un 8-17 de cancha. Sin embargo, fue su tarea como intimidador en la pintura y su agilidad para cubrir terreno como un cóndor la que realmente elevó su noche a la brillantez. Aunque muy buenos (9 rebotes, 4 tapas, 1 robo), los números no le terminan de hacer justicia: Davis estuvo en todos lados y fue la principal razón por la cual el Heat se quedó por debajo de los 100 puntos y apenas lanzó un 42,7% de cancha.
Ofensivamente, los Lakers no tuvieron una noche demasiado lúcida, pero además de Davis, tuvieron otra enorme actuación de LeBron James, autor de 28 puntos (11 en el último cuarto), 12 rebotes y 8 asistencias, con un 8-16 de campo y un 10-12 en libres. ¿La única en su contra? Volvió a estar descuidado con el balón, perdiendo seis de ellos (había cedido ocho el domingo). De todas maneras, otro rendimeinto superlativo del de Akron, quien esta vez no tuvo tanta responsabilidad en defensa.
El tercer nombre clave para los Lakers es uno completamente inesperado: Kentavious Caldwell-Pope. Y es que no solo anotó 15 puntos y repartió 5 asistencias, sino que además consiguió cinco tantos fundamentales en los últimos minutos, cuando Miami había logrado ponerse a dos unidades. Fue ese triple y una penetración de KCP, sumado a una bomba de Davis, las dagas que acabaron con las esperanzas del Heat en esta noche.
En Miami, la principal novedad pasó por el regreso a la acción de Bam Adebayo (Goran Dragic sigue afuera). Y si el ala pivote no estaba al 100%, la realidad es que no se notó demasiado. Sus estadísticas no terminaron siendo demasiado importantes: 15 puntos, 7 rebotes, 1 asistencia en 33 minutos, con un 6-8 de campo... pero su impacto en el partido fue mucho más allá de los números, especialmente en defensa, donde rotó en la marca constantemente con LeBron y Davis, realizando un buen trabajo ante ambos. No alcanzó, pero el Heat disfrutó la vuelta de uno de sus All-Stars.
Como ya marcamos, el otro All-Star del equipo, Jimmy Butler, sumó 22 puntos, a los cuales también les agregó 10 rebotes y 9 asistencias, quedándose a una de su segundo triple-doble consecutivo. También en doble dígito en los de la Florida aparecieron Duncan Robinson (17 puntos) y un Tyler Herro que consiguió 12 de sus 21 tantos en el último cuarto. Ambos empezaron fríos desde el perímetro, pero fueron calentando la mano en mla segunda mitad, terminando con un 6-13 en triples.
Una diferencia más para marcar: la producción de las bancas. No solo los suplentes Lakers doblaron en anotación a sus contrapartes (27 tantos vs 13), sino que además trajeron soluciones variadas en diferentes momentos del encuentro (sobre todo Kuzma y Caruso), mientras que los relevos de Miami (especialmente Olynyk y Nunn) tuvieron una noche para el olvido.
