Hace 129 años James Naismith daba a conocer 13 reglas de nuestro basquet

 Hay deportes que no tienen claro su origen, otros que son producto de una larga

evolución y otros que tienen fecha exacta de nacimiento. El básquetbol es de éstos

últimos. Se creó el 21 de diciembre de 1891 en Springfield, Estados Unidos. El

responsable fue James Naismith, un profesor de Educación Física canadiense que

trabajaba en la YMCA (Young Men's Christian Association), la Asociación Cristiana de

Jóvenes. Allí le pidieron que inventara un juego para que los alumnos pudieran practicar

en invierno y bajo techo.El 15 de enero de 1982 daba a conocer 13 reglas 





Por el frío, era imposible salir al aire libre para practicar los deportes

tradicionales de la época. Y las actividades del momento en los gimnasios cerrados,

como la gimnasia, aburrían a los estudiantes y generaban problemas de conducta. El

desafío era encontrar un entretenimiento que lograra entretener a los alumnos, pero con

características distintas a los tradicionales deportes estadounidenses como el béisbol o el

fútbol americano. En ellos los contendientes deben correr a toda velocidad y arrojar una

pelota lejos y con fuerza. Pero si eso se traslada a un lugar cerrado, los jugadores se

chocan y se lesionan, además de romper vidrios y otros objetos con los pelotazos.

En estos inconvenientes hay que buscar los orígenes de las reglas que

caracterizan al básquetbol. Una de ellas es el dribling, nombre que se otorga al pique o

bote del balón. Al obligar a los jugadores a picar la pelota para avanzar, éstos no podían

correr a toda velocidad con ella. Y así los riesgos de lesionarse disminuían. Además, en

las reglas originales del juego quedó expresamente prohibido “derribar al adversario”.

Fue para evitar los tackles, tan comunes en el fútbol americano o el rugby. Y se agregó

un estricto control del número de faltas, que lleva a que los defensores tengan que

controlar su fuerza a la hora de recuperar el balón.

Restaba hallar la manera de evitar pelotazos y Naismith la encontró con un

nuevo objetivo. En su juego, no habría que lanzar la pelota con fuerza, sino con

precisión. Para eso, utilizó dos canastos durazneros y los colgó de una galería que había

en el gimnasio de la escuela. Para convertir tantos, había que introducir la pelota en

ellos. Y esos dos elementos, el canasto y la pelota, sirvieron para ponerle nombre al

juego: basket-ball (o baloncesto, como se lo llama en España y muchos países

latinoamericanos).

Esos canastos originales estaban ubicados a una distancia de 10 pies del suelo,

en medidas británicas. O, lo que es lo mismo, a 3,05 metros. No se debió a ningún

estudio científico, por supuesto. “Si la altura de la galería hubiese sido de 11 pies y no

de 10, allí habría ubicado los cestos”, confirmó el padre del básquetbol tiempo después.

Lo curioso del caso es que esa regla que nunca se modificó: el canasto sigue

estando ubicado a 3,05 metros de altura. Las demás en algún momento sufrieron

cambios o directamente desaparecieron. Y realmente es extraño, siendo que la altura de

los canastos era algo que ni siquiera estaba escrito en el primer reglamento


Las primeras reglas

El 15 de enero de 1892 se publicó por primera vez el reglamento del básquetbol.

Fue en el periódico de la escuela de Springfield, que se llamaba El Triángulo. Por

supuesto, el responsable de la redacción había sido James Naismith, y constaba de 13

reglas, que son las que se detallan a continuación.

1.- El balón puede ser lanzado en cualquier dirección, con una o ambas manos.

2.- No se podrán utilizar los puños para impulsar el balón.

3.- No se podrá correr con el balón en las manos sin picarlo contra el piso.

4.- El balón se tendrá que sostener con las manos pero en ningún caso con los

hombros.

5.- No se podrá derribar al adversario. La primera vez que se viole esta regla se

sancionará una falta al infractor. En la segunda oportunidad se expulsará al jugador

hasta que se enceste nuevamente. Si la falta es grave o intencional se expulsará al

jugador en forma definitiva.

6.- Si un jugador comete tres faltas consecutivas se le sumará una conversión

para el rival.

7.- La canasta se consigue cuando el balón se lanza o golpea desde el suelo hasta

el cesto y se queda en ese lugar.

8.- Si el balón sale de los límites permitidos será devuelto a la cancha por el

jugador que lo sacó afuera. En una situación de disputa será el árbitro quien lo haga.

9.- El balón se pondrá en juego antes de 5 segundos. Si se tardara más de ese

tiempo la posesión pasará al adversario. Cualquier retraso intencionado del juego será

sancionado con una falta.

10.- El árbitro será el que juzgue en todo momento a los jugadores, sancionando

todas las fallas o violaciones a las reglas.

11.- El árbitro será ayudado por otra persona que tenga referencia de todo el

campo, ayudándolo en las oportunidades que el partido lo requiera.

12.- El tiempo de duración de un encuentro será de 15 minutos para cada uno de

los dos tiempos y habrá 5 minutos de descanso entre ambos.

13.- Será declarado ganador el equipo que haya conseguido más canastas. En

caso de empate, el partido puede ser reanudado, si se ponen de acuerdo los capitanes de

cada equipo, hasta que alguno convierta una nueva canasta.

A simple vista se ve que ese primer reglamento poco tiene que ver con el

original, pero además que dejaba sin resolver muchas situaciones claves del juego. Con

el tiempo esos defectos se fueron corrigiendo y el básquet es seguramente el deporte que

más ha evolucionado.

La evolución que no se detiene

De estas 13 reglas iniciales a la actualidad, el reglamento del básquetbol se ha

modificado en infinidad de ocasiones. Y no solamente eso, sino que no hay un único

reglamento, sino varios. A diferencia de otros deportes, no existe una unificación en las

diferentes competencias del mundo.

A grandes rasgos, por un lado están las reglas de la NBA (la liga profesional

norteamericana) y por otro las de la FIBA (la Federación Internacional). Dicho de otra

manera, EEUU por un lado y el resto del mundo por otro. Tampoco es tan simple la

distinción, sobre todo por el lado estadounidense: los profesionales juegan con un

reglamento distinto que el que rige en los niveles universitario o colegial. Y que

tampoco son estáticos, sino que todos los años son evaluados y modificados.