Una calurosísima noche de primavera en Buenos Aires fue testigo de la final de la Liga Sudamericana después de casi una semana de disputa de su Final 8 y, en ese escenario, el campeón terminó siendo Bauru, que venció a San Martín 66-57, con Gemerson (17 puntos) y Fuzaro (13+4 rebotes) como figuras.
Bauru comenzó con una táctica clara: aprovechar su poderío físico para desgastar a San Martín, presionando al base desde la salida, corriendo, tirando mucho de 3 puntos y subiendo la cantidad de posesiones, que es lo que a los correntinos no les gusta. Tardó un rato en acomodarse San Martín, porque la efectividad brasileña desde lejos fue alta, pero cuando empezó a leer mejor a Bauru, tomó ventajas en los jugadores que tenían mas potencia (Saiz, Basabe), metió un parcial de 10-2 y tomó el control del score.
Ambos cayeron en un bache ofensivo muy pronunciado, enredado, ya de menor velocidad, y de preocupante baja efectividad. Promediando el 2C, el resultado parcial era de 4-2 para los brasileños, y así siguió un buen rato, con los dos complicados para encontrar buenos tiros. San Martín falló sus primeros 8 tiros de cancha en el cuarto, por eso el triple de Solanas que le dio una ventaja parcial de 30-29 fue un bálsamo en medio de tanta oscuridad. Igual, se fue al descanso largo abajo 30-32.
Bauru fue inteligente para impedir tiros de los lanzadores correntinos y, encima, se le abrió el aro al arrancar el tercer cuarto a Fuzaro, que venía controlado, y a Gemerson, la vía de gol más clara del equipo de Guerrinha hasta ese momento. Con Solanas defendido bien duro por Alex y cambiando a los tiradores, a San Martín se le hizo muy cuesta arriba encontrar espacios para tomar sus tiros habituales.
No tuvo dinámica ni pases y chocó todo el tiempo ante la agresiva defensa de Bauru, que sacó 12, diferencia que en un partido de bajo tanteador parecía una enormidad. A esta altura, como en buena parte del torneo, Fuzaro era el que manejaba el partido, adelante y atrás.
Vadell buscó entonces formaciones más veloces, con más tiro externo, defendiendo en zona, apostando a poder dar vuelta la historia con un juego distinto, pero no hubo manera. Bauru estaba dulce, con confianza, y eso se reflejaba en los tiros que le entraban, y que a San Martín no. Los correntinos no tuvieron a nadie que resolviera ante la defensa de Bauru sobre Solanas y Ferreyra. Morris no cumple esa función ni forzado, Saiz tampoco, y la terminó absorbiendo más que nadie Basabe, que tampoco está para eso, pero ante la sequía, dio la cara.
San Martín no podía destrabarse, lograr un parcial de 5 o 6 puntos que le devolviera la confianza y le creara dudas a Bauru, que nunca más volvió a estar inseguro. Con todas esas contras, defendiendo al límite de sus posibilidades físicas, San Martín logró despertar una luz de ilusión a 2 minutos del cierre, poniéndose a 4 con un par de corridas que le dieron puntos fáciles no seteados. Pero entre una falta dudosa sobre Fuzaro y una pérdida en la siguiente, sus chances se esfumaron y Bauru se quedó con el partido y el campeonato, 66-57.

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